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En un escenario como el actual, donde la seguridad vial es una prioridad constante, la tecnología ha emergido como una aliada fundamental en la búsqueda por reducir los accidentes y preservar las vidas en las carreteras. 

En este contexto, una iniciativa que ha ganado presencia es la «Visión Cero» – también denominada Sistema Seguro -, un enfoque integral que aspira a eliminar los fallecimientos y las lesiones graves de tráfico.  Bajo el lema de la visión “Cero Accidentes Cero Víctimas”, son muchas las tecnologías que han surgido para abordar la problemática de la siniestralidad de las flotas.  Dentro de este marco, los sistemas avanzados de asistencia al conductor  – ADAS, por sus siglas en inglés – desempeñan un papel crucial al mejorar la seguridad y reducir el riesgo de accidentes.

Los sistemas ADAS, que van desde funciones de frenado automático de emergencia hasta alertas de cambio de carril y control de crucero adaptativo, están diseñados para complementar las capacidades del conductor y mitigar situaciones de potenciales peligros.  Al aprovechar tecnologías como sensores, cámaras y radares, estos sistemas pueden detectar riesgos y responder más rápidamente de lo que un conductor humano podría hacerlo, lo que resulta en una reducción significativa de colisiones.

¿Qué es la Visión Cero?

La Visión Cero es una iniciativa global que busca reducir al máximo las lesiones graves en las carreteras. A diferencia de enfoques anteriores que se centraban en simplemente reducir el número de accidentes, la Visión Cero adopta una perspectiva más ambiciosa, al aspirar a crear un sistema vial de cero accidentes. 

Esta iniciativa se basa en varios principios fundamentales, identificados por un grupo de expertos reunidos por el Foro Internacional del Transporte:

  1. Principio de falibilidad: se debe aceptar que los errores son una realidad, las personas las cometen y pueden derivar en siniestros.
  2. Principio de vulnerabilidad: se tiene una capacidad limitada de tolerar la fuerza de un impacto sin que se produzcan lesiones.
  3. Principio de responsabilidad compartida: todos los actores que participan en este ecosistema, desde el diseño al uso de las carreteras, tienen una responsabilidad compartida.
  4. Principio de enfoque integral o de redundancia: todas las partes del sistema deben ser reforzadas de forma que, si una de las partes falla, las personas continúen protegidas.

Es de esta manera cómo la iniciativa centra sus esfuerzos en reconocer que la vida humana es invaluable, estando por encima de todo, lo que genera la necesidad de centrar los esfuerzos en el diseño de vías e infraestructuras seguras que minimicen la posibilidad de errores humanos y reduzcan el riesgo de accidentes graves.

De esta cuestión surge la necesidad de implementar tecnologías avanzadas, como los sistemas ADAS, que, junto con programas educativos, desempeña un papel crucial en la consecución de la Visión Cero al mejorar la conciencia y el comportamiento de los conductores.

Así, la Visión Cero es una estrategia integral que busca transformar la forma en que concebimos y diseñamos nuestras vías públicas, con el objetivo último de prevenir todas las muertes y lesiones graves en el tráfico, reconociendo que la responsabilidad de crear un sistema vial seguro recae en múltiples partes interesadas, incluidas instituciones, autoridades de tráfico, fabricantes, y, por supuesto, los propios conductores.

Tecnología para mejorar la seguridad en las vías

La seguridad vial es una preocupación constante en nuestras carreteras, y la tecnología desempeña un papel crucial en abordar este desafío. Entre las innovaciones más destacadas se encuentran los sistemas ADAS, que ofrecen una serie de funciones diseñadas para mejorar la seguridad en la conducción.

Sin embargo, uno de los desafíos para implementar plenamente los sistemas ADAS en las carreteras es que muchos de estos avances tecnológicos están disponibles principalmente en vehículos nuevos de fábrica. Esto deja a una gran parte de la flota, compuesta por vehículos más antiguos, sin acceso a estas mejoras de seguridad.

Es aquí donde entran en juego los sistemas aftermarket, soluciones diseñadas para ser instaladas en vehículos que ya están en circulación. Estos sistemas pueden incluir kits de actualización que agregan funciones ADAS a vehículos más antiguos, como cámaras de visión trasera, sensores de estacionamiento y sistemas de alerta de colisión frontal.

La adopción de sistemas aftermarket puede ser especialmente beneficiosa para flotas de vehículos pesados, como los autobuses de transporte público, donde la seguridad es una prioridad clave. 

Estas soluciones ofrecen una manera rentable de mejorar la seguridad de la flota existente y reducir el riesgo de accidentes, lo que puede resultar en ahorros significativos en costes de seguros y mantenimiento, así como en la protección de vidas y la reputación de la empresa.